Me llama la atención algunas peticiones de principios de los argentinos: esta idea de tener la avenida más ancha del mundo. Yo confieso que alguna vez estuve orgulloso de eso, porque uno siempre busca orgullos fáciles (fáciles quiero decir que no requieren esfuerzo. Orgullos que uno puede ejercer o que están al alcance de cualquier idiota). Y empecé a preguntarme si servía para algo tener la avenida más nacha del mundo, e imaginé la situación de un argentino que estaba feliz solo por eso, que sostenía su felicidad solo por vivir en aquel país donde estaba la avenioda más ancha del mundo. Después creí notar, o conjeturé que aquel ser tenía además de la felicidad de vivir allí donde estaba la avenida más ancha, tenía la inquietud de que esa felicidad fuera finita, que tuviera un fin, ¿Cuándo? y, cuando algún otro ingeniero civil de algún otro país construyera una avenida más ancha.
Esta inquietud es parecida a la del enamorado satisfecho: alguien que está viviendo un amor venturoso está parado en una plazoleta de dudas, de peligro; el amor es una situación de peligro, en cualquier momento viene otro, en cualquier momento lo que me gustaba no me gusta; está sujeto a cambios el amor... Y el tener la avenida más ancha también: porque más tarde o más temprano, algún desgraciado construye una avenida más ancha que la nuestra, y esto termina para siempre con nuestra felicidad, y peor todavía, nos sume en la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser.
De modo que, supongo que todos los argentinos leerán los diarios a la mañana solamente para serciorarse de que no se ha contruido en otro país una avenida más ancha que la 9 de Julio... Bueno, me pareció que todo eso era un sintoma de locura, probablemente, mi locura.
Y bueno, me pregunté para qué sirve tener la avenida más ancha del mundo, y sabe ud. que además no solo no sirve para nada tenerla sino que ¿Quién sabve si es la más ancha del mundo? Tal vez, es la más ancha del mundo así como para nosotros nuestra novia es la más linda del mundo, de ese mismo y falso modo.
También, Rivadavia es la más larga y 9 de Julio la más ancha, y ahora, algunos patrioteros que nunca están satisfechos con nada quieren esnsanchar Rivadavia para que la más larga sea también la más ancha, que es lo que está en el sueño colectivo de todos los argentinos, no solo tener la más larga y la más ancha, sino que sean la misma calle, porque eso de tener las virtudes separadas por distintos distritos le quita un poco de brillo...
domingo, 2 de mayo de 2010
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