lunes, 18 de enero de 2010

Aquella calurosa noche de Abril

Todo comenzó una calurosa noche del mes de abril, la noche del 15 de abril, para ser más precisos. Ahí estaba yo, usando la computadora, como solía hacerlo en los días que no tenía ningún tipo de deberes para el colegio, hablando con ella, la chica mas hermosa que yo jamás había visto, era perfecta, a mi parecer, de pies a cabeza. El punto es que luego de algunos prolongados minutos de charla por medio del messenger, comenzamos a hablar acerca de una posible relación, no pudimos terminar la conversación, debido a que mis padres me llamaron para ir a comer. Luego de algunos minutos, no resistí más los nervios, mandé un mensaje: “Entonces, somos novios?”, a los pocos segundos recibí la respuesta: “Si “, mi corazón latía de alegría.

Pasó por mi cabeza aquel día, hoy, casi 8 meses después. Parece mentira. Hoy ella es solo un recuerdo, uno triste. Un recuerdo muy triste que me trae muchas alegrías por lo que fue, y mucha tristeza por lo que será. Alegrías por lo que fue, si, todo ese amor mutuo, que si bien no era perfecto, era lo mejor; ese amor mutuo que supo hacernos tan bien a ambos; ese amor mutuo que crecía y crecía con cada día, más y más, y nunca cesaba de crecer, hoy es solo un recuerdo. Y triste por lo que será, ya que nunca recuperaré ese amor, que me hizo sentir único, me hizo sentir el dueño del mundo, me hizo sentir que absolutamente nada era imposible mientras ella estuviera a mi lado, pero hoy ella no está, y a medida que pasan los días, me doy cuenta, que mi vida sin ella es imposible, que mi vida sin ella no existe.

Es hoy que la lloro, cuando ya la perdí, cuando no la recuperaré. Ahora que de su corazón no soy más el dueño, ahora que ella se llevó el mío y no me lo va a regresar jamás.

Pasan por mi cabeza todos los momentos con ella compartidos que van a quedar para siempre en mi mente, “recuerdos que no voy a olvidar”, todos los momentos junto a ella eran únicos, y los disfrutaba como nunca. Esos “Te amo”cuya respuesta instantánea era “Yo más”, que ya no estarán, y echaré de menos. Sus caricias en mi cara y sus besos en mis labios me atormentan en sueños y no me dejan dormir, me despiertan a avanzadas horas de la noche. Despierto solo para dejar de llorarla dormido, me lavo la cara, y me acuesto nuevamente, así es, me acuesto, porque dormir luego de esos sueños es imposible. Porque lo único que quisiera es quedarme dormido de por vida, junto a ella, se que si me vuelvo a dormir solo sería para llorarla. Para despertar y darme cuenta que ya no está con migo, que ya no lo estará nunca, porque la perdí.

Hoy la recuerdo con un llanto interminable, que no quiere parar, que solo cesará cuando ella vuelva y cure a este maltrecho corazón. Hoy solo me queda el recuerdo de ese sueño momentáneo, que al despertar me hizo estrellarme con la verdad, con la realidad, y no poder levantarme, y pienso “¿Qué no daría por ella, por tenerla de nuevo entre mis brazos?”, mi respuesta está. Nada. Dejaría todo por ella, porque la amo, y nunca estuve tan seguro ni tampoco estuve tan enamorado de alguien. Pero eso solo sucederá en sueños. Porque la perdí.

En estos días duermo cada día menos, a medida que pasan las semanas estoy más y más cansado, y es porque ella me visita en sueños, y quiero escaparme de ella y despierto. Pero al volver a dormir al día siguiente me visita de nuevo, y no parece molestarle que cada noche yo me vaya antes de que termine nuestra noche, y siendo así, me visita cada vez más temprano, y yo, tan idiota, duermo cada vez menos por odiar sus visitas que me hacen llorar como nunca. Quizás por eso despierto, estoy cansado de llorar por ella, aunque para mi es inevitable, porque ella marcó mi vida como nadie, y nunca la olvidaré, aunque intente con todas mis fuerzas. Ella siempre será parte de mi.

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